En Ciudad Juárez, un grupo de mujeres desafía los estereotipos y el cansancio diario para consolidar a las Brujas, un equipo de futbol americano equipado que va más allá de la competencia deportiva. Integrado por empleadas de maquiladora, profesionistas, estudiantes y amas de casa, este conjunto utiliza el contacto físico y la estrategia del emparrillado como una herramienta de contención emocional y empoderamiento en una zona marcada por la complejidad social.
Tres noches a la semana, el complejo deportivo de Villas de Salvárcar se convierte en su punto de reunión. A pesar de las jornadas laborales que inician desde la madrugada o de las múltiples responsabilidades familiares, las jugadoras entrenan bajo temperaturas que rozan los 9 grados. Para ellas, el deporte es un refugio contra la ansiedad, la depresión y el duelo, donde la exigencia física permite renovar fuerzas para la vida cotidiana.
Un espacio administrado por y para mujeres
La identidad del equipo, bajo el nombre de Brujas, surgió en 2021 tras una reestructura interna necesaria. Luego de sufrir un saqueo de materiales y la pérdida de su espacio de entrenamiento por parte de antiguos instructores, las integrantes decidieron tomar las riendas de la gestión. Isela, trabajadora social y linebacker del equipo, explica que buscaban un nombre que representara a las mujeres que rompen paradigmas y que priorizara la sororidad sobre los liderazgos masculinos tradicionales.
Esta autonomía administrativa les permite asegurar su permanencia en el deporte, independientemente de los intereses externos. Isela, quien combina tres empleos con su rol de madre, coordina los esfuerzos para encontrar ligas de competencia, una tarea compleja debido a la escasez de torneos femeniles de contacto en el país. El objetivo es claro: mantener un espacio seguro donde la toma de decisiones recaiga en las propias deportistas.
El rigor del entrenamiento es absoluto. Entre las filas destacan historias como las de las hermanas Belmaris y Ebony Ramos, quienes trabajan en una tortillería familiar desde las dos de la mañana antes de cumplir con sus deberes académicos. Belmaris, mariscal de campo, ve en cada práctica una oportunidad de superación personal, enfocada en mejorar sus propias marcas diarias para beneficiar al colectivo.
Actualmente, el equipo cuenta con el apoyo de los entrenadores Víctor Ramírez y Mauricio, a quienes se sumará Francia, una entrenadora con experiencia previa en Coahuila. La integración de liderazgos femeninos en el staff técnico refuerza la visión de las Brujas: conquistar roles que históricamente les fueron negados y demostrar que el futbol americano es, también, un territorio de resistencia y hermandad femenil.











